En su vida, Robin Williams llegó a acumular una colección de 87 bicicletas que incluían desde cuadros raros Zipp hasta ediciones personalizadas de Colnago, reflejo de una pasión que trascendió el mero pasatiempo para convertirse en un compromiso profundo con el ciclismo.
Colección de bicicletas
Diversidad de marcas y modelos
Robin Williams atesoró 87 bicicletas en su colección personal, que iban desde cuadros de fibra de carbono Zipp hasta exclusivos Colnagos pintados por encargo. Entre sus ejemplares más preciados destacaban varios Colnago Mapei, un Pegoretti de acero firmado por Dario Pegoretti y un Kestrel con sus primeras calas automáticas. Su primer contacto serio con el ciclismo ocurrió tras adquirir un Schwinn clásico, luego reemplazado por un Kestrel que compró en Central Park durante el rodaje de Awakenings.
Exhibición y gestión
En su garaje de San Francisco, Williams colgaba la mayoría de sus bicicletas en las paredes y almacenaba otras en soportes de rueda trasera, manteniendo alrededor de 60 ejemplares en 2003 y ampliando hasta 87 antes de su muerte. Algunas unidades las donó él mismo a fundaciones benéficas y amigos, incluyendo una bicicleta “beach cruiser” para la subasta de Christopher & Dana Reeve y varias para la Challenged Athletes Foundation.
Participación en carreras y eventos
Presencia en el Tour de France
Además de disfrutar de rutas y entrenamientos, Williams participó activamente en eventos de primer nivel como el Tour de France, donde compartió escenario con campeones como Eddy Merckx y Lance Armstrong. Se le vio subido en el coche de apoyo del equipo Postal repartiendo bidones de agua y amenizando el ambiente con sus imitaciones, ejerciendo de animador improvisado durante las etapas de montaña.
Coors Classic y fundaciones
Su vínculo con el mundo de la competición empezó en el Coors Classic, donde colaboró como participante y recaudador de fondos para la Davis Phinney Foundation. Esa experiencia cimentó su amistad con Michael Aisner, exdirector de la carrera, y reforzó su implicación como “superfan” de las pruebas internacionales.
Pasión y dimensión personal
Para Williams, el ciclismo era una forma de “meditación móvil” que le proporcionaba la sensación más cercana a volar. Su afición le sirvió como refugio emocional, llegando incluso a declarar que “el ciclismo le salvó la vida” tras superar un periodo de adicciones, tal como contó su amigo y socio de rodadas Tony Tom, propietario de una tienda de bicicletas en San Francisco.

Legado y donación benéfica
Tras su fallecimiento en agosto de 2014, su familia organizó una subasta en Paddle8.com que recaudó fondos para la Challenged Athletes Foundation y la Christopher & Dana Reeve Foundation, con el lote completo de sus bicicletas. De este modo, la pasión de Robin Williams por las dos ruedas continúa impulsando proyectos solidarios y recordando a todos que, para él, el ciclismo fue mucho más que un hobby.
Fuentes
- We Love Cycling: Robin Williams’ 87 Bikes Go to Auction
- Ride Velo: Robin Williams Bike Collection Auction
- SFGate: 87 of Robin Williams’ rare bikes up for auction
- Cycling Weekly: Robin Williams’s rare bike collection goes to auction
- Paul Fraser Collectibles: Robin Williams’ bike collection selling at Paddle8
- VeloNews: For the love of bicycles – 2003 interview with Robin Williams
- Bicycling.com: “I’m Lucky to Have Bikes in My Life”
- ABC News: Robin Williams told friend “Cycling Saved My Life”
- Gran Fondo Guide: Robin Williams’ bikes being auctioned for charity
- Wikipedia: Robin Williams – sección “Substance abuse issues”
